Popular GP, única firma que gana tres meses consecutivos

Sólo una gestora puede sacar pecho frente a la competencia y presumir de sus resultados, por lo menos en cuanto a suscripciones netas se refiere. Se trata de la banca privada del Popular, que desde agosto es la única que está consiguiendo captar nuevos partícipes, según los datos de la patronal de fondos, Inverco.

Popular Gestión Privada, que es como se denomina la firma que maneja los altos patrimonios de la entidad presidida por Ángel Ron, ha incrementado sus activos progresivamente. Si hace tres meses consiguió 11,6 millones, en septiembre logró más que duplicar esta cifra alcanzando 24,5 millones. Y en octubre ha superado este “récord” llegando a los 127 millones en suscripciones netas. En condiciones normales del mercado, no sería nada relevante. Pero tal y como está acechando la crisis a la industria de inversión, los datos de Popular Gestión Privada se convierten en un suceso extraordinario.

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Philip Falcone, el temor de la banca española, tiene prestados títulos por valor de 544 millones

Se busca a Philip Falcone. ¿Lo conoce? ¿No? Pues es el principal inversor a la baja del mercado español. A través del hegde fund Harbinger Capital Partners Master Fund, este inversor espera a que caigan las acciones de BBVA, Banco Popular y Santander. Esta sociedad está dirigida por Falcone, que consiguió a principios de año colarse en la lista de Forbes, ya que tiene un patrimonio de más de 1.700 millones de dólares.

 

Falcone ha hecho carrera en la industria de fondos entrando en compañías en una delicada situación financiera y negociando bonos basura -un tipo de renta fija con alto riesgo y elevada rentabilidad-. A sus 45 años, Falcone, licenciado en Económicas por la Universidad de Harvard, tiene un nombre de prestigio en la City londinense ganando dinero gracias a la crisis subprime -hipotecas basura-.

 

Y es que no sólo se ha posicionado a la baja en la banca española, sino que, además, tenía grandes inversiones en HBOS, que acabó en manos de Lloyds (aunque ambas han sido ahora rescatadas por el gobierno británico) y que llegó a desplomarse más de un 80% este año. De hecho, fue acusado de agravar la caída de las cotizaciones de las entidades británicas con sus operaciones. Las autoridades de EEUU y Reino Unido prohibieron temporalmente las operaciones “de venta a corto” por considerar que contribuyen a la especulación y pueden perjudicar seriamente a los valores sobre los que se producen.

 

Ahora, Falcone posee más de 544 millones de euros invertidos en tres de las principales entidades españolas. Su negocio de previsión a la baja en el Santander se compone de 24,5 millones de acciones, que suponen el 0,39% del capital social del banco cántabro y están valoradas en 252 millones de euros, según el precio de cierre de mercado. Por ahora los títulos de la entidad presidida por Emilio Botín caen un 30,49%.

 

En el Banco Popular, la “posición corta” de Harbinger afecta al 0,65% del capital de la entidad presidida por Ángel Ron a través de 7,88 millones de acciones con un valor conjunto de mercado de 62 millones de euros, aunque a finales de septiembre llegó a controlar más de un 1,65%. Este banco ya se deja un 31,9% en el año. Por último, también está en BBVA, con un 0,56% del capital, es decir 21 millones de títulos. El banco azul se comporta también peor que el Ibex 35: cae un 34,79%, frente al 29,52% del índice.

 

Pero, ¿qué ha hecho Falcone para ser ahora el inversor menos querido de la banca española? Empezó su carrera en Barclays a finales de los años noventa como responsable de los bonos de alta rentabilidad y alto riesgo (bonos basura). Tras más de ocho años en ese área creó por su cuenta el fondo Harbinger Capital Partners Master Fund, que ahora tiene bajo gestión más de 2.800 millones de dólares.

 

Su estrategia es similar a la que sigue Paulson&Co, el hedge que se anticipó a la crisis de las subprime y consiguió revalorizarse más de un 100% cuando ésta estalló. Consiste en tomar posiciones agresivas con tácticas muy variadas como el préstamo de valores, venta a descubierto y derivados. Lo que hace es vender los títulos en mercado, se ingresa ese dinero y espera a que bajen para que recomprarlas más baratas. También vendía acciones que no poseía para comprarlas a un mejor precio.

 

Los otros pecadores

 

Pero no es el fondo de inversión libre de Falcone el único que ve con malos ojos el sector bancario español. Comparte protagonismo con otros hedge funds que, como él, también han querido sacar partido a las caídas de la banca española. Desde que la CNMV obligó a comunicar todas las posiciones cortas que se tomaran en los bancos españoles, un total de diez fondos han anunciado que invierten a corto en varios valores financieros españoles.

 

Tras Falcone, el más activo ha sido Amber Master Fund, que ha comunicado que tiene un 1,17% invertido a la baja en Banco Popular. El banco presididio por Ángel Ron, es sin duda, el que mayor desconfianza genera entre los gestores de fondos. No en vano, seis de los diez fondos que han declarado posiciones bajistas en las finanzas españolas tienen su objetivo en esta entidad. Es el caso de de Landsowne, que tiene un 0,77% invertido a corto, Tiger Global Management (0,33%), Amber Master Fund (1,17%) o Virkin Global (0,33%). Tampoco Bankiter o Sabadell se han salvado de ser la diana de las inversiones a la baja. Calypso Capital o Blue Ridge Capital han comunicado posiciones bajistas en ellos.

 

Fuente: El Economista (15/10/2008)

Aviso a la banca: el fondo de Falcone apuesta 580 millones de euros contra Santander, BBVA y Popular

No es un cualquiera y comienza a resultar un tripulante incómodo en los barcos que capitanean Emilio Botín, Francisco González o Ángel Ron. Desde que la CNMV obligó hace tres semanas a hacer públicas las posiciones cortas o bajistas -que se benefician de las caídas de un activo- han ido desfilando fondos de lo más exótico y con posiciones no demasiado grandes.

Pero de entre todos ellos aparecer un jugador temible para los consejos de administración, que pertenece a la liga de las estrellas de los mercados, junto gestores de la talla de John Paulson (Paulson & Co), James Simmons (Reinassance Technologies) y George Soros (Quantum).

Se llama Philip Falcone y es el hombre que mueve los hilos de Harbinger Capital Partners, un poderoso hedge fund con 22.900 millones de dólares bajo gestión. Es un fondo activista, es decir, de los que prácticamente someten a un presión constante en la compañía en la que invierten para lograr un retorno inmediato de su inversión, vía desinversiones o aumentos de dividendo.

Desde el 24 de septiembre está aterrizando en bolsa española. Primero lo hizo en Banco Popular, de quien controla el 1,65% de las acciones, y paralelamente lo hacía en BBVA, con una posición de apenas el 0,39%. Pero desde esta semana está reforzándose en el capital de los tres grandes. Según distintas comunicaciones al supervisor CNMV, Harbinger acumula ya el 0,29% de Banco Santander, el 0,59% de BBVA y mantiene el 1,65% en Popular. En total, tiene acciones valoradas en 580 millones de euros. Cotizalia no obtuvo respuesta de Harbinger, BBVA y Santander al cierre de esta edición.

Una sustancial inversión, pero que poco tiene que ver con buenos deseos para los tres bancos, pese a que sus responsables lo defendieron con firmeza en Londres, en el transcurso de unas conferencias para inversores institucionales organizadas por Merrill Lynch. Roberto Higueras, consejero delegado de Popular, José Ignacio Goirigolzarri, de BBVA, y José Antonio Álvarez, director financiero de Santander, defendieron sus bondades y, especialmente, la posicición de liquidez de sus respectivas casas.

No obstante, están aguantando el chaparrón con una fortaleza extrema que se refleja fielmente en su valor en bolsa. Banco Santander es el mayor banco de zona euro por capitalización, BBVA se encaramado a la tercera plaza, por detrás del francés BNP Paribas. Las cosas están cambiando tan rápidamente que Popular, con sus 10.000 millones de euros de valor en bolsa, podría perfectamente entrar en el Eurostoxx 50, el índice de las compañías más importantes, en lugar otros financieros caídos como Intesa SanPaolo (6.000 millones) o Aegon (6.000 millones). Le falta quizá tener una liquidez bursátil (rotación de las acciones que cotizan) para cumplir con los requisitos de entrada.  La apuesta es grande.

A Falcone no le quieren ni ver en algunas empresas. El grupo de medios The New York Times, controlado por la familia Schulzberger, sabe bien que es lo que el pasado mes de septiembre tuvo que incoporar al capital al multimillonario Carlos Slim para zafarse de la presión de este hedge, que llegó a tener el 10% del grupo y solicitó un cambio completo del cúpula directiva. Tal y como informó este diario antes de verano (ver 28 de junio), Falcone es un viejo conocido en la City londinense y sobre todo en la industria de los hedge funds, donde ha amasado ingentes cantidades de capital en los últimos años. Este Midas de los hedge funds, trabajó durante dos años –de 1998 a 2000- en las filas de Barclays Capital como responsable de bonos de alta rentabilidad.

 

Fuente: Cotizalia (10/10/2008)