La suspensión de los inmobiliarios alemanes bloquea más de 30.000 millones de euros en Europa
Los fondos inmobiliarios alemanes eran la joya de la corona del sector en Europa. Lo tenían todo: invertían en unos activos que experimentaron un fuerte crecimiento en los últimos años; se beneficiaban de los flujos de dinero recurrente de las rentas de los alquileres; jugaban con el mensaje de la solidez de los activos inmobiliarios… y ofrecían liquidez diaria. “La mitad del parque de oficinas de París estaba en sus carteras”, reconoce un gestor español. Esto les permitió acumular un patrimonio cercano a los 120.000 millones de euros.
En Alemania, los fondos inmobiliarios se habían convertido en uno de los productos más populares entre los inversores e, incluso, para muchos particulares se convirtieron en un sustitutivo de las cuentas. Su liquidez diaria y atractiva rentabilidad les hacía competir con los depósitos.




