¿Es tarde ya para ganar una medalla en China? Surgen dudas sobre las inversiones en el país?
Los Juegos Olímpicos de Pekín aún no han comenzado, pero la capacidad de los equipos internacionales para subirse al podio está en entredicho. Aunque en términos deportivos hay mucho que ganar en el gigante asiático, cuando se trata de invertir en su mercado las medallas parecen en este momento tan difíciles de alcanzar como la cumbre del Everest.
La pregunta del millón es: mientras medio mundo se tambalea y continúa la euforia en China, ¿sigue siendo el gigante convirtiendo en oro todo lo que toca? Desde un punto de vista macroeconómico, parece indudable que de momento el país asiático aguanta el tirón de la crisis. Su crecimiento por encima del 10 por ciento en el segundo trimestre sigue siendo envidiable visto desde cualquier perspectiva, pero la ralentización es también un hecho considerando que la economía china ha crecido en el primer semestre un 1,8 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior.
“Se ha sobrevalorado excesivamente la dependencia de China de los mercados internacionales, pero la verdad es que el frenazo económico en el resto del mundo no tendrá un gran impacto en la economía china”, advierte Wang Jianmoa, profesor de Economía y decano asociado de la China Europe Business School (CEIBS) de Shanghai.
Este experto considera que el crecimiento continuará siendo robusto a corto plazo y durante las dos o tres próximas décadas: China está metida en un proceso de urbanización fabuloso que hará que, en 2030, unos 1.000 millones de chinos vivan en entornos urbanos, según la consultora McKinsey.
El poder de las infraestructuras
“Habrá una fuerte demanda en todo lo que tenga que ver con infraestructuras, como la construcción, el transporte y los recursos. Veo a las compañías con beneficios relucientes a largo plazo”, apunta Wang Jianmoa. De hecho, según previsiones de Merrill Lynch recogidas por Fidelity en su análisis de la economía y el mercado europeo, las inversiones en infraestructuras en China pasarán de los 400.000 millones de euros de 2007 a 725.000 millones a finales de este año.
En el momento actual, Jianmoa ve al sector energético como uno de los más atractivos. “Por los problemas a los que China se enfrenta en este campo, todo lo que tenga que ver con energías limpias, eficiencia energética o energía en general debería ser muy prometedor“, asegura el citado profesor del CEIBS. Zhang Ming, experto económico de la Academia china de Ciencias Sociales, el think tank de referencia en China, cree que las ventas al por menor son otro de los sectores atractivos.
Dudas
Con todo, este experto no está seguro de que sea buen momento para invertir en China. El índice de la bolsa de Shanghai cerró ayer a 2.778,37 puntos, un desplome del 53,8 por ciento desde su máximo el pasado mes de octubre. “No es buen momento para entrar en el mercado. La bolsa probablemente seguirá cayendo”, advierte Zhang. Además, apunta, el Gobierno está poniendo trabas y restricciones a la inversión extranjera indirecta -renta fija y renta variable a través de fondos de inversión- y al dinero especulativo. La entrada de capital foráneo inunda de liquidez el sistema, un drama en términos de inflación para las autoridades comunistas, que tratan de frenar la escalada de los precios, actualmente en el 7,1 por ciento.
Además, la inversión extranjera en renta fija pone una inevitable presión sobre el yuan, impidiendo que el Gobierno pueda controlar la revalorización de una moneda china que se ha apreciado un 6 por ciento en lo que llevamos de año y un 21 por ciento desde que, en julio de 2005, Pekín liberalizara parcialmente el tipo de cambio del yuan. “El Gobierno no está incentivando en absoluto la inversión indirecta en China, razón por la que existen muy pocos canales para este tipo de inversión”, explica Wang Jianmoa, del CEIBS.
Los fondos, muy rezagados
El parqué del dragón rojo está notando el envite bajista que atenaza al resto de los parqués y con él los fondos que invierten en acciones chinas -hay que tener en cuenta que en este país el capital extranjero sólo tiene acceso a acciones de tipo N y H, con un valor diferente a las de tipo A, destinadas únicamente a ciudadanos chinos-.
De hecho, los quince productos que mejor se comportan de esta categoría sufren caídas de más del 15 por ciento en lo que llevamos de ejercicio.
De media, los fondos que mejor evolucionan en 2008 pierden un 25 por ciento. Y eso que estos productos no sólo invierten en títulos chinos, sino que también destinan parte de su cartera a los mercados de otras economías occidentalizadas de Asia Pacífico, como Taiwán.
Dentro de los veinte productos de renta variable china que mejor se están comportando figuran tres fondos de gestoras españolas. Se trata de el CAM Fondo China, de Gestimed, el Ofi Ming, de Ofivalmo Gestión, y el BBVA Bolsa China, de BBVA Gestión. El producto de Gestimed es el cuarto de su categoría que mejor capea el temporal, aunque pierde un 23,2 por ciento en 2008. En su cartera destaca un gran peso de otros fondos, como el UBS Greater China o el Schroder ISF Greater China.
El Ofi Ming, por su parte, opta por dedicar el 95 por ciento de su cartera a grandes empresas cotizadas de China y Taiwan, como China Mobile, Cathay Financial y Taiwan Secom. El producto de BBVA Gestión también apuesta principalmente por China Mobile, aunque también se cuelan en su portafolio bancos como el Industrial & Commercial Bank of China.




